Acordes de guitarra para principiantes: los 5 primeros (2026)
Cinco acordes de guitarra para empezar (Em, Am, C, G, D), con ejemplos sonoros, consejos de colocación de dedos y un orden de práctica que te pone a tocar canciones rápido.
Cinco acordes te van a sacar de más canciones de las que imaginas. Em, Am, C, G y D aparecen en todas partes, desde las rondas con la guitarra en la playa hasta el rock de estadio, y en cuanto tus dedos memorizan las formas, la guitarra empieza a sentirse como un instrumento y deja de parecer un rompecabezas. El truco está en aprenderlos en el orden correcto, con la postura de mano adecuada, en una guitarra que esté afinada de verdad.
Antes de tocar ningún acorde, afina y siéntate bien
Una guitarra ligeramente desafinada hace que cualquier acorde suene mal, y vas a echarles la culpa a tus dedos cuando el problema real está en las clavijas. Antes de cada sesión, afina la guitarra. Son noventa segundos y lo cambian todo.
Apoya la guitarra sobre el muslo derecho (si eres diestro), con el mástil ligeramente inclinado hacia arriba, no plano. La muñeca de la mano que pisa los trastes debe quedar bastante recta, y el pulgar tiene que descansar más o menos detrás del segundo traste, en la parte trasera del mástil, sin asomar por encima. Pisa las cuerdas con la punta de los dedos, no con la yema. Ese ajuste, por sí solo, soluciona más acordes que zumban que cualquier otra cosa.
Cómo leer un diagrama de acordes en 60 segundos
Un diagrama de acordes es un mapa diminuto del diapasón visto de frente, como si la guitarra te estuviera mirando. Las seis líneas verticales son las cuerdas: el Mi grave (la más gorda) a la izquierda y el Mi agudo (la más fina) a la derecha. Las líneas horizontales son los trastes, y la línea gruesa de arriba es la cejuela, donde el mástil se une al clavijero.
Una X encima de una cuerda significa que no la toques. Una O significa tocarla al aire, sin pisarla. Un número sobre una cuerda te indica qué dedo usar: 1 es el índice, 2 el corazón, 3 el anular, 4 el meñique. La posición del traste es donde quede el punto entre las líneas horizontales.
Así es como verás un Mi menor a partir de ahora.
No hace falta que te aprendas los diagramas de memoria para siempre. Lo harás sin darte cuenta en un par de semanas, porque los dedos empiezan a recordar las formas igual que recuerdan el teclado del móvil.
Em: el acorde más fácil de la guitarra
Em (Mi menor) necesita dos dedos y nada más. Pon el dedo corazón (2) en la cuerda La, traste dos, y el anular (3) en la cuerda Re, también en el traste dos. Ya está. Rasguea las seis cuerdas.
Es el primer acorde universal porque todas las cuerdas suenan, ninguna se apaga, y la forma cabe en un cuadradito ordenado. Si lo aguantas para un rasgueo limpio, ya has demostrado que las puntas de tus dedos pueden con el trabajo.
Am: el primo melancólico de Em
La menor está justo al lado. Coge la forma del Em y desliza los dos dedos una cuerda hacia el suelo (hacia el Mi agudo), de modo que el corazón (2) quede en la cuerda Re, traste dos, y el anular (3) en la cuerda Sol, traste dos. Después añade el índice (1) en la cuerda Si, traste uno. Sáltate la cuerda Mi grave (verás una X encima en los diagramas) y rasguea desde la cuerda La hacia abajo.
Alternar entre Am y Em es el mejor ejercicio inicial de memoria muscular que existe. Las dos formas comparten tanto ADN que cambiar entre ellas se reduce básicamente a levantar el índice y volver a ponerlo. Hazlo despacio, veinte veces seguidas, todos los días durante una semana.
Do mayor: el primer estiramiento
C es donde la cosa se pone seria. El anular (3) va en la cuerda La, traste tres, el corazón (2) en la cuerda Re, traste dos, y el índice (1) en la cuerda Si, traste uno. La cuerda Sol y el Mi agudo suenan al aire. La cuerda Mi grave lleva una X: no la rasguees.
La forma se extiende por tres trastes, y los principiantes casi siempre tropiezan con los mismos dos problemas. El primero, que el índice se inclina y apaga la cuerda Mi aguda. El segundo, que los dedos se tumban demasiado y ahogan el Sol al aire. Ambos problemas desaparecen cuando arqueas los dedos, como si tuvieras un tomate pequeño en la palma, y pisas con la punta.
Sol mayor: el que abre los cancioneros
Hay un G de cuatro dedos y otro de tres. Por ahora, usa la versión de tres dedos. La de cuatro suena un pelín más completa, pero la de tres se coge más rápido, es más fácil de cambiar y resulta indistinguible en el 95 % de las canciones.
Pon el corazón (2) en la cuerda Mi grave, traste tres, el índice (1) en la cuerda La, traste dos, y el anular (3) en la cuerda Mi aguda, traste tres. Las cuerdas Re, Sol y Si suenan al aire. Rasguea las seis.
G merece el esfuerzo porque aparece en más canciones de principiante que cualquier otro acorde. Folk, country, pop, rock, canciones infantiles: hay G por todas partes. Una vez vive en tu mano, se te abre un trozo enorme del cancionero.
Re mayor: forma pequeña, gran recompensa
D es un triángulo. Índice (1) en la cuerda Sol, traste dos, anular (3) en la cuerda Si, traste tres, corazón (2) en la cuerda Mi aguda, traste dos. No toques el Mi grave. La cuerda La puede sonar al aire, y la Re desde luego que sí. Rasguea desde la cuerda Re hacia abajo para conseguir el sonido más limpio.
En cuanto tengas D, tienes el truco de los cuatro acordes. G, D, Em y C, en ese orden, son la columna vertebral de más canciones pop de las que cualquier persona en su sano juicio podría contar. Rasguea cada uno cuatro veces, despacio, y ya estás haciendo música.
Juntándolo todo: tu primera progresión de acordes
Prueba esto. Cuatro rasgueos de G, cuatro de D, cuatro de Em, cuatro de C, y vuelves a G. Lo bastante despacio como para colocar cada dedo antes de rasguear. La velocidad llega después, sola, sin que la busques.
El truco del dedo pivote te salva. Al pasar de G (versión de tres dedos) a D, la mano tiene que reorganizarse casi por completo, pero si mantienes el anular como referencia sobre la cuerda Mi aguda (está en las dos formas, solo que en trastes distintos), el cambio empieza a sentirse como un único movimiento en vez de tres.
Problemas habituales de principiante y soluciones rápidas
Cuerdas que zumban. Estás pisando en mitad del traste. Desliza el dedo hacia delante hasta que casi roce el alambre del traste por el lado del clavijero. La cuerda necesita menos presión cuando estás cerca del traste.
Yemas doloridas. Es totalmente normal las dos primeras semanas. La piel se endurece sola. No te vendes los dedos, no lo dejes y no practiques con dolor de verdad (un poco de molestia está bien, un dolor agudo es una señal de parar).
Cambios de acorde lentos. Practica el cambio, no el acorde. Aguanta G, pasa a D, vuelve. Veinte veces. Luego de G a Em. Luego de D a C. Tu cerebro aprende las transiciones como una habilidad propia.
Dolor de muñeca. Casi siempre es problema del pulgar. Si lo tienes asomando por encima del mástil, la muñeca se ve obligada a doblarse en un ángulo raro. Baja el pulgar a la parte de atrás del mástil y baja un poco la pala de la guitarra para que la muñeca quede más recta.
Cinco acordes. Un afinador. Diez minutos al día. Ese es el kit de iniciación entero, y en un par de semanas la guitarra deja de parecer un mueble y empieza a sentirse tuya.