Johnny Cash es ese raro gigante del country cuyo catálogo entero está construido para principiantes, aunque él no lo hubiera dicho con esas palabras. Tres acordes, sin menores, un patrón constante en la mano derecha que se encarga de casi todo el trabajo rítmico. Si estás aprendiendo guitarra, puedes estar tocando canciones reconocibles de Cash la misma semana en que aprendes tus primeros acordes abiertos.
Canciones de Johnny Cash de tres acordes
La técnica que merece la lupa es el boom-chick. Pulsa una nota de bajo en el tiempo uno. Rasguea las cuerdas agudas en el tiempo dos. Pulsa la siguiente nota de bajo en el tiempo tres. Rasguea en el cuatro. Ese patrón alternado es el motor detrás de Folsom Prison Blues, I Walk the Line, Ring of Fire y la mayor parte de su catálogo. Cada una de esas tres canciones usa solo tres acordes (el I, el IV y el V de la tonalidad de casa), sin menores. Suena sencillo porque lo es, pero sacar la nota de bajo limpia mientras el rasgueo se mantiene suelto requiere práctica.
Hurt ya está en este sitio, y es el lugar correcto para empezar si quieres el sonido tardío con Rick Rubin. Para el Cash clásico, salta a Folsom Prison Blues. La cejilla en el primer traste lo convierte en formas abiertas de Mi, el boom-chick se asienta enseguida y el I-IV-V (Mi-La-Si7) cubre la canción entera.
Lo que vale la pena llevarse de la forma de tocar de Cash es la disciplina de la contención. No llenaba sus canciones con notas de más. Establecía un ritmo y confiaba en él para sostener la letra. Es una lección difícil de aprender pronto, y cuanto antes la interiorices, más rápido vas a sonar como alguien que sabe lo que está haciendo.