El catálogo de Lynyrd Skynyrd está lleno de arreglos a tres guitarras que parecen intimidantes hasta que te das cuenta de que la mayoría de las canciones que hay debajo son tres o cuatro acordes abiertos en bucle durante cinco minutos. Las líneas de solista en las grabaciones son virtuosas. Las progresiones desde las que trabaja un guitarra rítmica no lo son. Esa es la grieta que un principiante puede aprovechar: aprende la parte rítmica, canta encima y la canción es tuya.
Sweet Home Alabama ya está en este sitio y es la canción con la que todos conocimos a la banda. Cuando esa la tengas en las manos, el siguiente paso natural es Simple Man, que es aún más fácil. Un bucle de tres acordes (o capodastrado Lam-Sol-Re) se repite durante toda la canción, y el tempo lento te da espacio para pensar cada cambio. Es el tipo de canción que puedes tocar mal mientras la aprendes y aun así suena bien.
Bajo que camina entre cambios de acorde
Donde Skynyrd se vuelve interesante para alguien que está creciendo como guitarrista es en el bajo que camina entre cambios de acorde. Escucha Gimme Three Steps y oirás la línea de bajo marcando el paso del movimiento armónico en lugar de quedarse en la fundamental. Puedes replicar eso en guitarra solista tocando la fundamental de la cuerda al aire, después una nota de paso, y luego la fundamental del siguiente acorde. La técnica es lo que separa una interpretación de tabla de acordes de una de country-rock, y se traslada a la mayoría del folk y del bluegrass.
Lo que vale la pena tomar prestado de Skynyrd es la idea de que una canción puede ser enorme sin ser complicada. Tres acordes, una melodía vocal fuerte, y una banda comprometida con el groove bastan para llenar un estadio. La lección para un principiante es dejar de buscar complejidad armónica y empezar a invertir tiempo en hacer que lo sencillo se sienta bien.